El Efecto Mozart.
No soy fan de Mozart. Su música me resulta bastante aburrida, no tiene los altos y bajos dramáticos de la música de Beethoven o Vivaldi o Chopin o Rachmaninov, que tanto me gustan; pero el libro y el EFECTO me dieron para tratar de entender, al menos, su música y la música de muchos otros que hasta entonces no estaban en mi repertorio.
¿Por qué Mozart y no el Efecto Bach o el Efecto Beatles?
“Se encontró una y otra vez, que, independientemente de los gustos del oyente o la exposición previa al compositor, la música de Mozart siempre tuvo un efecto calmante, mejoró la percepción espacial, y les permitió expresarse con mayor claridad- comunicando mejor pensamientos y sentimiento. La música de Mozart logró indiscutiblemente los mejores resultados y de largo plazo, fuera en Tokio, Ciudad del Cabo o la Amazonia.”
Para empezar, veamos de qué trata el libro: “aprovechar el poder de la música para curar el cuerpo, fortalecer la mente y liberar el espÃritu creativo”. Eso dice en la portada, y la verdad es que en el interior encontramos temas como estos:  ”La AnatomÃa del Sonido, OÃr y Escuchar”, “Las Propiedades Curativas del Sonido y la Música”, “Mejorando el Aprendizaje y la Creatividad con Música”, entre otros no menos importantes.
Veamos, por ejemplo, algunos de los posibles usos terapeúticos de la música, según Don Campbell:
• La música puede disminuir la velocidad de las ondas cerebrales y ecualizarlas. [La música apropiada, obviamente] Todo tiene que ver con los hertz de las ondas del cerebro.
• La música efecta la respiración, los latidos del corazón, el pulso, la presión sanguÃnea. Otra vez: todo tiene que ver con ritmo y ondas.
• La música puede reducir la tensión muscular y mejora los movimientos del cuerpo y la coordinación.
• La música afecta la temperatura del cuerpo y puede incrementar los niveles de endorfinas.
• La música puede regular las hormonas relacionadas con el stress y cambia nuestra percepción del tiempo y espacio.
Eso es bastante. Y todavÃa hacen falta muchos y muchas explicaciones de la lista que aparece en el libro. Pero, les diré, una de las cosas que más me gustan del libro es en el que explica cuáles son los efectos de más de 15 géneros musicales sobre el estado de ánimo (¡atención publicistas, es bueno saber esto!) Por ejemplo:
“La música impresionista está basada en un flujo libre de los estados de ánimo e impresiones, por eso evoca imágenes onÃricas. Un cuarto de hora oyendo música impresionista (Debussy, Ravel, etc.) seguida de unos minutos de estiramiento pueden desbloquear los impulsos creativos y ponerte en contacto con tu inconsciente.”
¿Música para inspirar la creatividad? Jazz clásico de John Coltrane o Miles Davis. ¿Música para mejorar la concentración, la memoria y la percepción espacial? Mozart. ¿Música para estudiar, meditar y reducir el stress? Cantos gregorianos… Y asà sucesivamente, usted solo piense en qué música le gusta y en el libro le cuentas sus efectos.
Y bueno, la idea es que al terminar de leer este post se estén muriendo por la curiosidad de leer el libro y salgan corriendo a buscarlo y comprarlo. La mala noticia es que yo nunca lo he visto en ninguna librerÃa de aquÃ, lo compré en Amazon hace algunos años. Si lo encuentran, disfrútenlo.
Si me preguntan, esta es de las pocas melodÃas de Mozart que de verdad disfruto con gusto:

